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DOCUMENTOS
23 – 08 – 10
LA FARSA DE LAS ESCUELAS ABIERTAS
HÉCTOR ALEJANDRO MALDONADO PINEDA. TOMADO DE NOTI-EDUCATIVA.
Hace dos meses fui contratado para impartir el taller de comunicación en una de tantas escuelas abiertas que actualmente funcionan en Guatemala.
Mi sorpresa al llegar a la escuela fue que no existe planificación, metodología definida, grupo objetivo, objetivos y variables de aprendizaje, entre otros. Los alumnos pueden entrar a la hora que quieran y el facilitador está en la obligación de recibir a cualquier persona que llegue, aunque el taller haya avanzado. Al momento de ingresar cada alumno, debo interrumpir la clase y tomarle el nombre al participante, ya que si no llego a un mínimo de 100 participantes diarios corro el riesgo de que “me den las gracias” como dicen bajo amenazas mis “superiores”. Y si a un participante se le da la gana de irse, igual puede hacerlo, que no debo retener a nadie.
Lo complicado del asunto es que a veces me topo con grupos demasiado heterogéneos, ya que como he tenido niños desde 3 años; que llegan en brazos de sus hermanos o hermanas más grandes y que hacen berrinche si su tutor no les presta la debida atención; hasta señores y señoras de mayor edad, algunos incluso no saben leer ni escribir. No hace falta ser genio para darse cuenta que todo esto desde cualquier punto de vista es antipedagógico, ya que no es posible atender a grupos con perfiles tan diferentes, y que, en principio no puedo utilizar la misma dinámica con los participantes y teniendo únicamente una hora por taller.
Aunado a esto tenemos el equipo de amplificación funcionando todo el día “para llamar la atención de la gente” y “promover”, la escasa, casi inexistente participación. Aunque existe una planificación mensual y diaria, ésta NUNCA se cumple porque no va en relación de lo que la escuela exige contra lo que los participantes pueden o quieren aprender. Así, en el taller de comunicación se espera que los participantes tengan conocimiento y habilidades para: Hablar en público, producir anuncios y programas de radio y video; imagínese usted a un niño de 8 años que apenas sabe el abecedario y que quizás sabe lo más básico de computación, hablando en público, y editando un programa ya sea de radio o tv.
Pero lo que más me ha llamado la atención es que de 9 a 11:30 de la mañana, la escuela puede verse con contados participantes, cosa que no pasa después, ya que a medio día la escuela no se da abasto para recibir a tantas personas que llegan a traer su almuerzo, ya que ni siquiera se toman el tiempo para almorzar en las aulas; y según dice, por órdenes SUPERIORES no debe negarse un plato de comida. Así podemos ver que dentro de las filas de niñas y niños, jóvenes y señoritas, eventualmente podemos ver a un borrachito haciendo el espectáculo acostumbrado por éstos personajes, bailando con la música que a esta hora debe ser más alegre. Usted puede llegar a las 14:00 horas y ver la escuela completamente vacía, otra vez.
Todo lo que hay en la escuela es de la “comunidad”, así aunque un participante esté desarmando un instrumento musical, haciendo mal uso de la computadora o del equipo de amplificación, un tallerista no puede decirle nada, ya que corre el riesgo de que baje la afluencia de participantes y no llegar a las metas diarias. Por si fuera poco, no contamos con “presupuesto” dentro de la escuela, ya que las fotocopias, la gasolina para promoción, a veces las playeras, y otros gastos propios de la escuela debemos sufragarlos nosotros, además de organizar las reuniones con los coordinadores y los COCODES. Por supuesto hay que darles una refaccioncita, pero debemos costearla nosotros.
Para mí esto ya es demasiado. Pero no puedo hacer mayor cosa, ya que al “darme las gracias” pasaría a ser un desempleado y no podría cubrir mis compromisos económicos; así como también podría pasarme llevando a uno que otro compañero en la misma posición mía, algunos incluso con cargas familiares, estudios, etc. Por esa razón opto por el anonimato, más que todo para evitar represalias contra mí, algún miembro de mi familia o un compañero de trabajo.
También he visto algunos presupuestos y el listado de bienes con los que cuenta la escuela y me da una mezcla de sentimientos como cólera, vergüenza, tristeza y a veces hasta risa, de ver la sobrevaloración que hacen del equipo suministrado, así una Web Cam que en cualquier venta de accesorios para computadora podemos adquirirla por un máximo de Q 300.00, éstas se encuentran valoradas incluso en más de Q 5,000.00. Así como también existe el rumor que el salario de un tallerista es de más de Q 3,000.00 y el que devengamos es de Q 1,100.00. Algo que me llama la atención es que nos depositan directamente a nuestras cuentas, sin voucher o cualquier otro comprobante que respalde la procedencia o el enterante.
Como ciudadano consciente hago el llamado para que juntos fiscalicemos el “trabajo” que el gobierno hace así como de la administración de los fondos públicos para cubrir esta farsa que se llama Escuelas Abiertas. Cabe mencionar que no soy afiliado a ningún partido político, no soy religioso y no tengo ningún interés más que el de hacer un llamado a la población, sobre todo a los ciudadanos que trabajamos honradamente y que nos ganamos la vida con desvelos, madrugadas, hambre, frío, calor, etc. Y que lo hacemos porque amamos a Dios, a nuestro país y a nuestra familia y que tenemos el derecho y la obligación de denunciar las anomalías en la administración pública.
Y al señor Presidente Colom, le pido que por favor piense lo que está haciendo, ya que el vaciar las arcas del país no es ayudar a la gente pobre, no es para nada SOLIDARIO y que si de verdad quiere ayudar a la gente pobre y más vulnerable del país, no es siendo un gobierno redentor lo que se necesita, se necesita que la gente aprenda a ser productiva, pero no con programas disfuncionales, que para ser honesto no sirven para nada, más que para fomentar la pereza, la irresponsabilidad de los padres de familia que no paran de tener hijos en cantidades industriales con la esperanza de que el gobierno les eche la manita, aunque al cobrar el cheque de Mi Familia Pobreza se acaban los Q 300.00 en guaro, viniendo esto a agravar más los problemas sociales, como si no nos bastaran. Lo que se requiere es una transformación en la estrategia educativa, que no tiene nada que ver con dotar de suficientes recursos a gente que no sabe utilizarlos, se trata más bien de dotarlos de conocimientos que les permitan hacer mucho más con menos recursos, se trata de un cambio de mentalidad, actitud y cultura, se trata más de fomentar la competitividad y la productividad de los guatemaltecos, cosa que por lo que se ve, dista mucho de manejarse aunque sea en concepto en su gobierno.